Amor sin odio, y cierta incertidumbre
Amparan el asfalto y las baldosas
Esperando ver levantarse losas
Que limpien esta ciudad de su herrumbre.
Muchedumbre no siempre son personas.
A veces, apenas son muchedumbre
Ataviados de rencor y costumbre
Esperando algún cambio en las poltronas.
Pero hoy me gusta el olor de las rosas
Más que en los días de deseado olvido,
En que, ni los oseznos ni las prosas
Rendían su necesario rugido.
Mañana volveremos a mis cosas
Y a otro grato e ingrato cometido.
sábado, 13 de junio de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
Falsa Quietud Del Letargo
Un estruendo silencioso
Rompe la falsa quietud
Del letargo.
Los objetos se ordenan
En los estantes del raciocinio:
La báscula inflexible del más dividido por menos.
Las cuerdas de la lira del holgar venidero.
El margen de error de la objetividad emocional.
La determinación de un sueño que reduce la desesperanza.
La frialdad moderada que caldea lo manifiestamente helado.
El soplo determinante que revuelve las tripas de la negación.
Los lirios rotos sobre la espalda de la más tozuda realidad.
Los trucos de la abuela para masticar la corteza del talento
Y después introducirlo en las bocas hambrientas
De los poetas anhelantes.
La precisión del asno del sueño inaplazable
A la hora de patear el culo de las conciencias.
El humo azul de las piras de la intolerancia
Ahogado por una lluvia fina de amores sostenibles.
El largo paseo del descuido y la desidia
Por los caminos menos transitados del deseo.
El estruendo que rompe la falsa quietud del letargo.
Rompe la falsa quietud
Del letargo.
Los objetos se ordenan
En los estantes del raciocinio:
La báscula inflexible del más dividido por menos.
Las cuerdas de la lira del holgar venidero.
El margen de error de la objetividad emocional.
La determinación de un sueño que reduce la desesperanza.
La frialdad moderada que caldea lo manifiestamente helado.
El soplo determinante que revuelve las tripas de la negación.
Los lirios rotos sobre la espalda de la más tozuda realidad.
Los trucos de la abuela para masticar la corteza del talento
Y después introducirlo en las bocas hambrientas
De los poetas anhelantes.
La precisión del asno del sueño inaplazable
A la hora de patear el culo de las conciencias.
El humo azul de las piras de la intolerancia
Ahogado por una lluvia fina de amores sostenibles.
El largo paseo del descuido y la desidia
Por los caminos menos transitados del deseo.
El estruendo que rompe la falsa quietud del letargo.
Ubicación:
Madrid, Madrid, España
miércoles, 4 de febrero de 2015
Veintiseis Horas
A las veintiséis y veinte minutos
El periplo ciudadano se detiene,
Y el viajero se descubre gran conocedor
Del secreto oculto en el fondo de la botella.
Más que oculto, agazapado en su lecho,
A la espera de unos ojos desveladores
Que acierten a franquear su discreción.
En un claro del bosque urbano
Donde pacen
Osos verdes, gaviotas azules
Y mofetas disfrazadas de visón,
Sufridos ancianos recogen, dolorosamente,
La cosecha
En la huerta tóxica donde florecen
Engañosos productos financieros,
Con cuyo néctar
Están siendo alimentados
Algunos cerdos,
A los que nunca dieron de comer
Margaritas.
A las veintiséis horas y veintidós minutos
Sigue respirando la noche.
Noche que volverá mañana
Con labios más dulces,
Y margaritas africanas...
El periplo ciudadano se detiene,
Y el viajero se descubre gran conocedor
Del secreto oculto en el fondo de la botella.
Más que oculto, agazapado en su lecho,
A la espera de unos ojos desveladores
Que acierten a franquear su discreción.
En un claro del bosque urbano
Donde pacen
Osos verdes, gaviotas azules
Y mofetas disfrazadas de visón,
Sufridos ancianos recogen, dolorosamente,
La cosecha
En la huerta tóxica donde florecen
Engañosos productos financieros,
Con cuyo néctar
Están siendo alimentados
Algunos cerdos,
A los que nunca dieron de comer
Margaritas.
A las veintiséis horas y veintidós minutos
Sigue respirando la noche.
Noche que volverá mañana
Con labios más dulces,
Y margaritas africanas...
Ubicación:
Madrid, Madrid, España
jueves, 22 de enero de 2015
El Cabo Del Salchichón
Una vez rotos todos los precintos
De la inteligencia más superficial,
Tengamos en cuenta la apuesta verbal
Que nos lleva por caminos distintos:
Que la conciencia es un instinto animal;
Que no hay que seguir todos los instintos;
Que ya hemos lidiado en peores recintos;
Que "autocomplacencia" es medicinal.
Que algunas opiniones encontradas
Se pierden con una gran disposición
A no ser, de enfrentamientos, coartadas.
Que mis condiciones por la rendición
Tienen el mismo peso y pinceladas
Que el solitario cabo de un salchichón.
De la inteligencia más superficial,
Tengamos en cuenta la apuesta verbal
Que nos lleva por caminos distintos:
Que la conciencia es un instinto animal;
Que no hay que seguir todos los instintos;
Que ya hemos lidiado en peores recintos;
Que "autocomplacencia" es medicinal.
Que algunas opiniones encontradas
Se pierden con una gran disposición
A no ser, de enfrentamientos, coartadas.
Que mis condiciones por la rendición
Tienen el mismo peso y pinceladas
Que el solitario cabo de un salchichón.
domingo, 15 de junio de 2014
Espacios Que Me Condenan
Tras las oscuras flores que cosecho,
Que forman mi expiatoria condena,
Dibujo a trazos alguna docena
De secuencias que presagian provecho.
Todos los hados del drama y la escena
Confluyen a una micra de tu pecho
Donde apenas queda un pequeño trecho
Para dar consumación a la faena.
Y muero porque no pruebo, ni bebo,
Las mieles que me desplacen al trance,
A aquellos paraísos que promuevo
Y que en su artificio hacen que avance
En equilibrio, entre Selene y Febo,
Hasta el refinamiento del romance.
Tan cerca
Del delirio y la
Insania.
Tan lejos
De la consumación del
Deseo.
Escribo
Espacios
Que
Me
Condenan.
lunes, 12 de mayo de 2014
Endulzarte Los Agravios
El instinto, tan sabio como animal
Su virtud pierde al tiempo de transigir
Lo emponzoñado que nace tras morir
Cual penúltima novedad sepulcral.
Las banderas comienzan a desteñir
Su abandono excluyente y diferencial.
Batalla perdida ante el rancio misal
Cuando hemos decidido no decidir.
No sueltes ni las riendas ni mis manos.
Preferible que no las sueltes jamás.
Con el recio espíritu de espartanos,
Pensando en los días que aún vivirás
Junto a mí los agravios cotidianos
Que yo hiciera por endulzarte, quizás.
Perfumarás el aire
Enrarecido
Y abrazarás mi
Cintura
Mientras yo
Saco brillo
Al lavabo
Con la última
Bandera.
Bésame, de nuevo,
En la espalda.
Su virtud pierde al tiempo de transigir
Lo emponzoñado que nace tras morir
Cual penúltima novedad sepulcral.
Las banderas comienzan a desteñir
Su abandono excluyente y diferencial.
Batalla perdida ante el rancio misal
Cuando hemos decidido no decidir.
No sueltes ni las riendas ni mis manos.
Preferible que no las sueltes jamás.
Con el recio espíritu de espartanos,
Pensando en los días que aún vivirás
Junto a mí los agravios cotidianos
Que yo hiciera por endulzarte, quizás.
Perfumarás el aire
Enrarecido
Y abrazarás mi
Cintura
Mientras yo
Saco brillo
Al lavabo
Con la última
Bandera.
Bésame, de nuevo,
En la espalda.
sábado, 22 de marzo de 2014
Desde Mis Otoñadas Llamaradas
Juzgas al Tiempo y su regularidad
Sobre la primavera y su regreso
Como si la vida te fuera en eso.
Me miras con cierto grado de impiedad.
Tuya es la palabra en este proceso
Pondera y mide con ecuanimidad
Sin prisas, atajos ni celeridad
Y que al finalizar, rime con beso.
Puesto que, llegue antes o más tarde
Tu prima, la de flores delicadas
Seré yo quien, impasible, la aguarde
Desde mis otoñadas llamaradas,
Pues tuyo será mi afán y mi tarde,
Éste pecho y todas mis madrugadas.
Ya tu palabra
Es flor delicada
Cuando el Tiempo
La endulza
Y me impregnas
Los labios
De pétalos
Perfumados.
Bajo éste pétalo
Rosado
Aguarda otro beso.
Sobre la primavera y su regreso
Como si la vida te fuera en eso.
Me miras con cierto grado de impiedad.
Tuya es la palabra en este proceso
Pondera y mide con ecuanimidad
Sin prisas, atajos ni celeridad
Y que al finalizar, rime con beso.
Puesto que, llegue antes o más tarde
Tu prima, la de flores delicadas
Seré yo quien, impasible, la aguarde
Desde mis otoñadas llamaradas,
Pues tuyo será mi afán y mi tarde,
Éste pecho y todas mis madrugadas.
Ya tu palabra
Es flor delicada
Cuando el Tiempo
La endulza
Y me impregnas
Los labios
De pétalos
Perfumados.
Bajo éste pétalo
Rosado
Aguarda otro beso.
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