Activa Inoperancia

Activa Inoperancia

domingo, 29 de julio de 2012

Haces De Mis Entrañas, Matanza

Pues no me llega el cuello a la camisa
Cuando te alejas con aire seductor.
En esta función soy el apuntador
Que no posee la palabra concisa.

Sobra el principio descorazonador
Donde antes ocupaba una sonrisa.
Me dejas colgando de una cornisa
Entregado a un abismo amenazador.

Pálido y dando pasos en vacío
Sin más asidero que una esperanza
En un encuentro que es un desafío,

Pues haces de mis entrañas, matanza,
Abocándome a un futuro sombrío.
Ahora observa en mi rostro, su mudanza.

Te falta oficio para
Salteadora de
Corazones aislados.
Mas te sobra
Belleza
Para arrancarle una
Sonrisa
Al más taciturno
De los hombres.
Pero, es hora de que sonrías
Tú.

lunes, 2 de julio de 2012

De Necesarios Espejismos

Teniendo algún delirio por vecino
En noches truculentas e inconclusas
De notas cabalgantes semifusas
Me seduce un esplendor repentino.

Cumplidamente usado por las musas
Dispuesto a recorrer ese camino
Con un poco de pan y de tocino
Que Sancho no desprecia y tú rehusas

Salgo al encuentro de mis desventuras
Con más entusiasmo que pesadumbre
A dar cuenta de tus arqutecturas

Maravillado por la certidumbre
De lo afortunado destas hechuras;
Pues no son visiones que yo acostumbre.

La insufrible realidad
Se deja sustituir
Por un espejismo
Tan perturbador
Como necesario
En este inefable momento
De elevadas conclusiones
Geométricas.
Celestiales dimensiones
Poco frecuentes.
Tus aúreas proporciones.

jueves, 7 de junio de 2012

lunes, 4 de junio de 2012

Cuando El Lucero Comienza A Esconderse

Tejes una muy grande telaraña;
Enorme crisálida al componerse;
Cautivándome para abastecerse,
Ocultando que, soy yo, lo que entraña.

Cuando el véspero comienza a esconderse,
Vivo y rutilante, tras la montaña,
Turba la campana de la espadaña,
Sonando como si fuera a romperse

En mil pedazos, para que una esquirla
En su trayectoria agriete mi maestríl
Dejando que el sol pueda transferirla

Para que un rayo repose en mi perfíl;
Decidas, tu libertad compartirla;
Permitas, quizá, que yo sea tu candíl.

En lo profundo del bosque
Sobre un tronco caido
De grandes proporciones
Reposa el bardo
Que, atento, observa las indicaciones que
Los duendes le cuchichean al oído.
Uno de ellos, con
Sonrisa burlona,
Lanza una flecha
Acertándole en el
Pecho.

domingo, 6 de mayo de 2012

Naranjas Amargas

No sirven las palabras, de consuelo
Si el espacio-tiempo nos va alejando.
Miro hacia lo alto considerando
Que la respuesta no está en el riachuelo.

Entre águila y paloma asemejando
Quédome con quien examina el vuelo
Bajo un cielo rojo de terciopelo
Cruzado por nubes, de cuando en cuando.

Bajo los pies, alfombra de hojarasca
Crujiendo cual lejana marabunta
Cuando en el aire, tragedia se masca;

Cuando la fatalidad se barrunta;
Cuando nos acecha la gris borrasca.
Sin embargo, tu sonrisa despunta.

Oh, la distancia...
Con sus altitudes y
Latitudes.
Con su ubicación
Inconstante y
Variable.
Que convierte el dulzor de
La miel,
Progresivamente, en
El dulzor de la
Naranja Amarga.

lunes, 9 de abril de 2012

El Lado Oscuro De La Cama

Antes que llegue el tiempo de la fosa
A la que ha de arrojarme alguna dama;
Sin tiempo de escribirle una proclama
Que muestre mi emoción menesterosa.

Antes de salirme del pentagrama
En una melodía clamorosa,
Me llega una evocación vigorosa:
Es frio el lado oscuro de la cama,

En noches de vigilia y de desvelo
Sin encontrar soporífera hierba
Que me conceda descanso y consuelo.

Noches en que el abandono me enerva.
Si Morfeo me niega su pañuelo
Caeré en los sabios brazos de Minerva.

Desconsolada y marchita
Expiación
Aderezada con hieles y
Saladas lágrimas.
El sosiego se
Desvanece
Como un caminante
Desaparece
En la profunda
Y espesa
Niebla.

lunes, 12 de marzo de 2012

Carente de Cera ni Amarre

Ni tocarlo, el recuerdo perdurable;
Si mirada mantengo, me avergüenzo
Como si volviéramos al comienzo
En una franja de tiempo maleable

Brevemente plasmada en este lienzo;
Grandes rasgos de un todo inenarrable;
Enfrentado a este iris navegable
Bajo una tormenta en la que me venzo,

Carente de cable alguno, ni cabo
Con el que al mástil poder amarrarme
Evitando ser, de tu canto, esclavo.

Canto que me someta y me desarme;
Canto que, hogaño, enaltezco y alabo;
Canto que, ni aún así, puede callarme.

Lienzo del que se desprenden
Limpias escamas que
En su rotante caida
Brillan como
Pavesas de
Un fuego más interior que
Visible.
Quemando suavemente
Las entrañas
En su búsqueda de
Asentamiento.