lunes, 16 de septiembre de 2013
Conciencias Reversibles
No hay enmascaramiento ni remiendo
Que sujete el palo del miserable
De conciencia reversible y culpable,
Presuntamente libre del estruendo.
Hay quienes hacen algo imperdonable
Para permitirse seguir viviendo.
Por más que el hecho llegue a ser horrendo
Y tan hediondo como intransitable.
Los náufragos de la regeneración
Encuentran su tabla en la impostura,
Desprovistos de toda autocensura
Duermen en laureles de simulación.
Ponen todo su empeño y su bravura
En mentir con clara determinación
Aferrados al sobre y su pensión,
Colmando su existencia de basura.
Viene siendo su gran imperativo
Dejar su desquite posicionado,
Haciendo muy suyo el del obispado
Sin el mínimo juicio equitativo.
Vuelve a aparecerse, desfigurado,
Del Tiempo, su factor más corrosivo
Donde, en un espejismo progresivo
Viaja lo más regresivo a su lado
Trayendo a nuestra ultrajada memoria
Lastres que superados creíamos,
Que mucho tiempo ha, no sufríamos
Bajo el sucio arco de su victoria.
Exabruptos que ya nunca oíamos
En palabras imbuidas de escoria,
Alambicada e infame oratoria
Que con gran juicio estrangularíamos.
Los buitres siguen planeando en círculo
Cinco años después de su caída;
Fácil, donde la corrupción anida
Y la carroña crea su vínculo.
Etiquetas:
bravura,
simulación,
sobre
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Madrid, España
miércoles, 24 de julio de 2013
Reflejos De Excepción
Te encuentro escalando otro gran peldaño
De alguna evolución que no saluda
Ni a su propia involución testaruda.
Reflejos desde tu loco castaño.
Ofréceme tu crónica desnuda
De la desventura sin febril paño;
Que no provocará en éste ermitaño
Más turbación que deseo de ayuda.
Turbación, al fin y al cabo, sin vicio
Ni desmesura, siquiera angustiada
Por la proximidad del precipicio
Que ocultar quiero, por verte calmada
En edificante y sabio ejercicio
Que nos salve, acaso, ésta jornada.
No olvidemos que
Cronos
Nos otorga breves instantes de
Sucedáneos de felicidad.
En uno de ellos
Firmaré tu pecho con
Espuma
De mar, o de cerveza;
De amor, o de gratitud.
Pero siempre, siempre, de
Excepción.
De alguna evolución que no saluda
Ni a su propia involución testaruda.
Reflejos desde tu loco castaño.
Ofréceme tu crónica desnuda
De la desventura sin febril paño;
Que no provocará en éste ermitaño
Más turbación que deseo de ayuda.
Turbación, al fin y al cabo, sin vicio
Ni desmesura, siquiera angustiada
Por la proximidad del precipicio
Que ocultar quiero, por verte calmada
En edificante y sabio ejercicio
Que nos salve, acaso, ésta jornada.
No olvidemos que
Cronos
Nos otorga breves instantes de
Sucedáneos de felicidad.
En uno de ellos
Firmaré tu pecho con
Espuma
De mar, o de cerveza;
De amor, o de gratitud.
Pero siempre, siempre, de
Excepción.
Etiquetas:
desventura,
espuma,
excepción
Ubicación:
Madrid, España
lunes, 18 de marzo de 2013
Noche Sobre La Tierra ( y III )
VII
Cuando ya alcanzamos otro peldaño
En el fragoso empeño de enmudecer
La conmoción que comenzaba a morder
La víscera que todavía entraño,
Sin dejar de confundir, ni sorprender
A una parte importante del rebaño
Que no asoma ni un pie desde su escaño
Por temor a su propio languidecer,
Llegas con la sonrisa dibujada,
Una indisimulada provocación
Y con la moderación despoblada.
Harto insultante desconsideración
Viniendo de una dama tan educada,
Dejándome en estado de suspensión.
VIII
Encantado fruto de última hornada,
Ahogado grito con reverberación
Haciéndose cargo de la situación
En un giro brusco de la jugada
Tan cargado de razón e inspiración
Eludiendo un atisbo de llamada,
Tan agonizante y desesperada,
A la más mimetizada reflexión.
Olvidando que el Tiempo se estimula
A sí mismo con ahínco abrumador
Sin disimular que nos manipula.
Éste, de las palabras perpetrador,
Quien, rendido, éstas lineas rotula,
Rompe un brazo de tinta por su mentor.
IX
Si Cronos con Clío se confabula
En éste manillero trasnochador
Del delirio arquitecto, guia y motor,
Y que tantos fracasos acumula
Vuelve los vientos todos a mi favor;
En su desvarío se congratula;
A los despropósitos se vincula
Y traza itinerario devastador,
Cuando el torpe lenguaje, en su desnudez
Da comienzo al trote, y a regalarse
Hasta aquél paroxismo y embriaguez
De los adalides del tropezarse;
Trágico observante de la sencillez
De un segundo, antes de eternizarse.
lunes, 18 de febrero de 2013
Noche Sobre La Tierra (II)
IV
Y ahora dime si la brisa te toca
En este instante en el que, apenas, ciego,
Noto los ojos que, inconsciente, riego.
La pestaña que con su hermana choca.
Ahora, cuando de la Tierra despego,
Cuando toda la consistencia es poca
Para evitar aferrarme a esta loca
Y desesperada fiebre de apego.
Dale descanso, Clío, a éste batallar
Con la emoción más cercana y lindante
Que en mis entrañas insiste en albergar.
Con vehemencia y pasión de suplicante
Apostándose en mi triste costillar
Con abierta intención cicatrizante.
V
Un receso antes de empezar a contar
Para no perder el paso cambiante
Que confunde, quizá, al mejor danzante
A la hora de, su arte, ejecutar.
Ganando tiempo a la aguja anhelante,
Deslizándose en su ritmo circular,
Empleándose con empeño en alcanzar
Los minutos imposibles; viajante.
Sobre los libros la pestaña huidiza
Que a su hermana, sin reserva, abandonó
En demanda del verbo que ameniza
Las noches que el frío silencio abonó
Para demarcar linea fronteriza
Entre el sabio sueño y quien lo destronó.
VI
Cansado, como tras una paliza
Que draconiana angustia perfeccionó,
Y que la artera brisa no mencionó
En esta misión que me tiraniza.
Este grito del búho desentonó
Con hosco y seco sabor a ceniza
La indecible vena enamoradiza
Que aquel invierno nunca me perdonó.
Muy lejos de la lucidez de hogaño
Y vendido al terrenal oscurecer
De nocivo y creciente tamaño,
Quedos y, entre lineas, hemos de leer
Los versos que, confuso, enmaraño
En tanto de tu mano zarpa el placer.
Y ahora dime si la brisa te toca
En este instante en el que, apenas, ciego,
Noto los ojos que, inconsciente, riego.
La pestaña que con su hermana choca.
Ahora, cuando de la Tierra despego,
Cuando toda la consistencia es poca
Para evitar aferrarme a esta loca
Y desesperada fiebre de apego.
Dale descanso, Clío, a éste batallar
Con la emoción más cercana y lindante
Que en mis entrañas insiste en albergar.
Con vehemencia y pasión de suplicante
Apostándose en mi triste costillar
Con abierta intención cicatrizante.
V
Un receso antes de empezar a contar
Para no perder el paso cambiante
Que confunde, quizá, al mejor danzante
A la hora de, su arte, ejecutar.
Ganando tiempo a la aguja anhelante,
Deslizándose en su ritmo circular,
Empleándose con empeño en alcanzar
Los minutos imposibles; viajante.
Sobre los libros la pestaña huidiza
Que a su hermana, sin reserva, abandonó
En demanda del verbo que ameniza
Las noches que el frío silencio abonó
Para demarcar linea fronteriza
Entre el sabio sueño y quien lo destronó.
VI
Cansado, como tras una paliza
Que draconiana angustia perfeccionó,
Y que la artera brisa no mencionó
En esta misión que me tiraniza.
Este grito del búho desentonó
Con hosco y seco sabor a ceniza
La indecible vena enamoradiza
Que aquel invierno nunca me perdonó.
Muy lejos de la lucidez de hogaño
Y vendido al terrenal oscurecer
De nocivo y creciente tamaño,
Quedos y, entre lineas, hemos de leer
Los versos que, confuso, enmaraño
En tanto de tu mano zarpa el placer.
domingo, 20 de enero de 2013
Noche Sobre La Tierra I
I
El aire frio y sano de la Sierra
No gesta eventos de regeneración
Que, acaso, alivie la desesperación
Del bardo que la esperanza destierra.
No quisiera recordar otra visión:
Tu rostro sobre mí, grácil se encierra
Mi última noche sobre la Tierra
Segundos antes de la separación.
Los secretos que guardas en tu mano,
Futuros surcos; pasadas grietas,
Un enrevesado nudo gordiano
Cuyo yugo con firmeza sujetas.
Pero nuestro instinto antediluviano
Tíra más que dos hermosas carretas.
II
Puestas y dispuestas ya las caretas,
La verdad, sajada por cirujano
Con soltura y acierto de un troyano.
Dejemos que fluyan unas cuartetas.
He olvidado mi sombra en el rellano
Quzá atravesada por saetas,
Eminente experta en rusas ruletas
Fiel, siempre ajena de todo lo humano.
Regresará mi espectro en su momento
Para rozarte con falsa cautela
Por no mostrar todo su atrevimiento
Dejando abierta una portezuela
A cierto, y más grande, merecimiento
De asir y conquistar tu ciudadela.
III
Abandónate a quien tu sueño vela.
No todos son del mismo sedimento;
Menos, huérfanos del mismo talento.
Abre, acaso, un resquicio tu cancela.
Discúlpame si me lleva el memento
Pues tu imagen toda se me congela,
Tal como una sempiterna acuarela,
En un irrepetible pensamiento
Abarrotado de aromas de espliego,
El que otros tantos instantes evoca.
Fragancias que me inducen al sosiego
Como un puente te lleva hacia una oca.
Concede que éste torpe lanzafuego
Se acerque, sin quemarte, hasta tu boca.
El aire frio y sano de la Sierra
No gesta eventos de regeneración
Que, acaso, alivie la desesperación
Del bardo que la esperanza destierra.
No quisiera recordar otra visión:
Tu rostro sobre mí, grácil se encierra
Mi última noche sobre la Tierra
Segundos antes de la separación.
Los secretos que guardas en tu mano,
Futuros surcos; pasadas grietas,
Un enrevesado nudo gordiano
Cuyo yugo con firmeza sujetas.
Pero nuestro instinto antediluviano
Tíra más que dos hermosas carretas.
II
Puestas y dispuestas ya las caretas,
La verdad, sajada por cirujano
Con soltura y acierto de un troyano.
Dejemos que fluyan unas cuartetas.
He olvidado mi sombra en el rellano
Quzá atravesada por saetas,
Eminente experta en rusas ruletas
Fiel, siempre ajena de todo lo humano.
Regresará mi espectro en su momento
Para rozarte con falsa cautela
Por no mostrar todo su atrevimiento
Dejando abierta una portezuela
A cierto, y más grande, merecimiento
De asir y conquistar tu ciudadela.
III
Abandónate a quien tu sueño vela.
No todos son del mismo sedimento;
Menos, huérfanos del mismo talento.
Abre, acaso, un resquicio tu cancela.
Discúlpame si me lleva el memento
Pues tu imagen toda se me congela,
Tal como una sempiterna acuarela,
En un irrepetible pensamiento
Abarrotado de aromas de espliego,
El que otros tantos instantes evoca.
Fragancias que me inducen al sosiego
Como un puente te lleva hacia una oca.
Concede que éste torpe lanzafuego
Se acerque, sin quemarte, hasta tu boca.
Ubicación:
Madrid, España
lunes, 29 de octubre de 2012
Tentado A Lo Intransitable
Pulsando, con el pulso tembloroso,
A tientas, tentado a lo intransitable,
Ensayan los dedos un comparable
Movimiento, al hacer del cauteloso.
De las teclas, sonido navegable,
Vestidas blanco y negro riguroso,
Se endulza el oido menesteroso
De una mujer notable y admirable.
Regalándose más de una indulgente
Mueca de provechoso recorrido
Y de intencionalidad delincuente,
Mientras suena un largo y sordo alarido
Desde el instrumento laxo y latente
Que duda entre un bemol y un sostenido.
La máquina de las emociones
Enfila su trayecto
Como una locomotora
Que atraviesa montañas
Conmovidas.
Por túneles de pasión
Oculta
Que pierde esa calidad
A la salida.
Ante la luz y las
Miradas encontradas.
A tientas, tentado a lo intransitable,
Ensayan los dedos un comparable
Movimiento, al hacer del cauteloso.
De las teclas, sonido navegable,
Vestidas blanco y negro riguroso,
Se endulza el oido menesteroso
De una mujer notable y admirable.
Regalándose más de una indulgente
Mueca de provechoso recorrido
Y de intencionalidad delincuente,
Mientras suena un largo y sordo alarido
Desde el instrumento laxo y latente
Que duda entre un bemol y un sostenido.
La máquina de las emociones
Enfila su trayecto
Como una locomotora
Que atraviesa montañas
Conmovidas.
Por túneles de pasión
Oculta
Que pierde esa calidad
A la salida.
Ante la luz y las
Miradas encontradas.
lunes, 1 de octubre de 2012
Endeble Frugalidad De La Certeza
Los pensamientos que ocupan tu mente
Dejan en mí un rastro de riqueza;
Los descifro salvando mi torpeza
Con la clarividencia de un vidente.
Bajo el claro palio de la franqueza
Como desnudez sana y transparente
Te acarician palabras brevemente
Con la frugalidad de la certeza.
Mas me causa gran pesar dejarte ir
Sin probar la dulzura temblorosa
De unos labios a punto de sucumbir.
Que se me vuelven estas rimas, prosa;
Confundido en semejante despedir;
Envuelto en inquietud que no reposa.
Los pasos que doy
Hacia tí
Son baldíos.
Me dejan donde estaba
Pero frustrado.
Me hacen sentirme en
Ese estado
Que no sabes si es
El limbo, o es
La nada.
Alcáncenme las puntas de tus dedos.
Dejan en mí un rastro de riqueza;
Los descifro salvando mi torpeza
Con la clarividencia de un vidente.
Bajo el claro palio de la franqueza
Como desnudez sana y transparente
Te acarician palabras brevemente
Con la frugalidad de la certeza.
Mas me causa gran pesar dejarte ir
Sin probar la dulzura temblorosa
De unos labios a punto de sucumbir.
Que se me vuelven estas rimas, prosa;
Confundido en semejante despedir;
Envuelto en inquietud que no reposa.
Los pasos que doy
Hacia tí
Son baldíos.
Me dejan donde estaba
Pero frustrado.
Me hacen sentirme en
Ese estado
Que no sabes si es
El limbo, o es
La nada.
Alcáncenme las puntas de tus dedos.
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